Debo confesaros, si no lo habéis leído ya por algún sitio del blog, que fui un acérrimo y fiel seguidor de la serie TZ de Panasonic (la TZ7, la mejor de la serie, con diferencia).
Lo cierto es que este dilema que hoy os planteo, se me planteó a mí antes de acabar comprando la SX230.
La razón es que, en mi opinión, Panasonic, buscando nuevas prestaciones para sus nuevas versiones de la TZ (GPS, Video Full HD real, o sea, 1920×1080; modificaciones del sensor, etc) sacrificó, sin embargo, la calidad de la imagen. Probablemente, y debido a que las diferencias de calidad sean sutiles, no sea algo que pueda apreciar alguien que no haya poseído los anteriores modelos. Pero está claro, que el hecho está ahí. Es el punto débil, o talón de Aquiles de la nueva TZ20; la calidad de imagen. La cámara, eso sí, sigue los pasos de sus hermanas: es verdaderamente cómoda de usar y estéticamente preciosa.
De cualquier modo, lo cierto es que yo acabé decidiéndome por dar una oportunidad a la “desconocida” (para mí, en su momento) SX230, y, sinceramente, NO ME ARREPIENTO. Como todas las cámaras de este segmento, tiene sus pequeñas pegas, pero la calidad y definición de imagen, así como la fidelidad en la reproducción del color, son, sencillamente, admirables. Este capítulo, el de la reproducción del color, por cierto, es otra asignatura pendiente de Panasonic que, en mi opinión, es demasiado amiga de los cyanes (verde, azul), especialmente en fotografía de naturaleza. Cierto que, puestos en plan crítico, alguien podría contestar que lo mismo se podía decir de Canon y su predilección por las tonalidades cálidas. Pues, aunque eso sería discutible, yo, personalmente, prefiero una tonalidad cálida, que la frialdad y sensación de “irrealidad” que aportan los tonos azules y verdes de Panasonic.
Muy buenas cámaras ambas; SIN DUDA.
Yo, me decidí por la Canon, y no me arrepiento.
Sin embargo, la última decisión es vuestra.
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